Hicieron falta cientos de
años para alcanzar mil millones de habitantes; sin embargo, en poco más de dos
siglos, esa cifra se septuplicó. ¿Por qué? Existen una serie de factores que
permitieron este espectacular crecimiento de la población: Descenso de la tasa
de mortalidad gracias a la medicina principalmente: la Revolución Industrial
trajo consigo la revolución en el mundo de la medicina.
Los avances científicos permitieron, a partir
de esta época, vencer enfermedades que hasta entonces habían sido mortales de
necesidad. La invención de las vacunas y el descubrimiento de antibióticos como
la penicilina salvaron miles de vidas y son un factor clave del desmedido
crecimiento población. Así, al descender el número de muertes anuales y
mantenerse constante el de nacimientos, la población aumenta.
Progresos en la
producción de alimentos: por su parte, la investigación científica y mejoras
tecnológicas permitieron mejorar la producción agrícola: cultivos durante todo
el año, semillas más resistentes, plaguicidas… aspectos que Malthus no tuvo en
cuenta cuando enunció su catastrófica teoría que condenaba al ser humano a la
desaparición. Las mejoras en las técnicas de pesca y ganadería también
contribuyeron a disponer de más alimentos con los que alimentar a la población.
Migraciones y
concentración urbana: en determinados países, el impacto de las migraciones y
acumulación de la población en las ciudades ha sido muy relevante pero no sólo
respecto al crecimiento demográfico, también en lo referido a la generación de
riqueza. En la actualidad, más de la mitad de la población mundial vive en
ciudades de más de 300.000 habitantes, ciudades a las que se prevé que siga
aumentando el número y llegue alcanzar el 70 % de la población
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